C. Sierra Negra.

Empresa dedicada a la cria de la Perdiz Roja desde la década de los 80. Manteniendo la pureza genética en nuestros campos.

Perdices bravas.

Nuestras perdices presentar carácter bravio y instinto de supervivencia. Adaptandose con facilidad a los distintos ecosistemas.

Alimentación

La perdiz crece a base de cereal y se complementa con alimentación vegetal, para mejorar el desarrollo del sistema digestivo.

Presentación.

La alimentación y el espació son fundamentales para que la perdiz presente un plumaje perfecto en forma y color.


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Cinegética Sierra Negra

Taxonomia

La perdiz roja (Alectoris rufa) es un ave de la familia de faisánidos (Phasianidae) del orden Galliformes, aves gallináceas, al igual que otras especies cinegéticas como el faisán común (Phasianus colchicus), la codorniz (Coturnix coturnix), la perdiz pardilla (Perdix perdix), y otras perdices con las que comparte el género como la perdiz moruna (Alectoris barbara), la chukar (Alectoris chukar) o la griega (Alectoris  graeca). A veces la perdiz roja ha sido llamada como perdiz francesa, para distinguirla de la perdiz gris o perdiz pardilla. Su clasificación taxonómica es la siguiente:

Perdiz roja
 
Estado de conservación
Preocupación menor (LC)
IUCN 3.1
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Galliformes
Familia: Phasianidae
Género: Alectoris
Especie: A. rufa
Nombre binomial
Alectoris rufa
(Linnaeus, 1758)

Descripción morfológica.

Su longitud de la perdiz roja oscila entre los treinta y cinco y cuarenta centímetros con una cola que supera los diez centímetros de longitud.

La cabeza se caracteriza por la forma maciza de su base, con un pico de fuerte consistencia, y de coloración roja bri­llante. Los ojos están ligeramente rasgados hacia atrás y presentan una coloración pardo claro. La nuca posee un tono gris vinaceo muy subido, con el píleo castaño y el resto de la cabeza gris. Desde el ojo hasta la base del pico existe una banda negra, que contacta con las aberturas na­sales y que se prolonga hacia atrás y por debajo, trazando una linea curva mas gruesa y evidente con el punto de in­flexión simétrico de la punta del pico, bajando hasta llegar al límite de la garganta.

Uno de los rasgos más característicos de la Alectoris rufa son la carúncula del ojo y las patas  son de color rojo intenso, siendo el plumaje de la perdiz roja muy contrastado, y aunque es similar al de otras especies. El pecho y la zona superior del vientre son gris ceniza con tonalidad parda, mostrando el extremo del abdomen, así como la porción inferior de la cola, una tona­lidad amarillenta anaranjada. En la zona de los flancos encontramos una tonalidad gris clara, que se ve interrumpida por una serie de franjas transversales, donde se alternan los colores blanco, rojo y castaño, ribeteados por una sutil linea de tonalidad negra. Las otras perdices similar como Alectoris chukar o Alectoris graeca, presentan diferencias importantes como por ejemplo en las plumas costales, lo que ayuda a la identificación de híbridos procedentes de granjas y utilizados en repoblación, aunque de este tema hablaremos en otro artículo. También existen diferencias de tamaño apreciables a través del peso, que en Alectoris rufa está entre 480-400 g, mientras que en sus parientes Alectoris chukar es de 530-440g y en Alectoris graeca de 680-580 g.

Otras características morfológicas típicas, son el pico corto y robusto propio de los granívoros. Las patas con tres dedos exteriores robustos y extendidos, opuestos al dedo posterior mucho más corto, propios de las aves terrestres más corredoras que voladoras. Y unas alas cortas y robustas, que sólo permiten vuelos cortos, pero con una gran maniobrabilidad, lo que unido a su considerable peso, le permiten
alcanzar altas velocidades de descenso.
El dimorfismo sexual es casi inapreciable, por lo que la determinación a distancia es muy problemática.
Con el animal en la mano, el carácter más usado es la presencia de espolón en el macho, aunque como veremos con más detalle en el siguiente artículo este carácter no siempre es fiable, y debe completarse mediante biometría, donde tradicionalmente se ha usado la anchura del tarso al nivel del espolón, la longitud del ala plegada y la altura del pico al nivel de las narinas.
En cuanto a la edad, las diferencias entre pollos y adultos se van aminorando conforme crece el pollo, hasta hacer que en la época invernal sean inapreciables sin el animal en la mano. La diferencia más usada es la presencia de punta blanca en las dos rémiges más externas del ala, y en su defecto el no haber mudado ninguna de estas dos plumas, en caso contrario se considera que es un adulto.

Distribución.

Esta perdiz vive de forma natural en Francia y península Ibérica. Se ha naturalizado en el sur de Inglaterra, donde fue introducida como especie cinegética i en las islas Baleares, introducida a lo largo del siglo XVII con el mismo objetivo que en el caso anterior. En el paso del tiempo la Alectoris rufa ha sido reemplazada en el sudeste de Europa por una perdiz muy similar Alectoris graeca.
Hábitat.

La perdiz roja (Alectoris rufa) es un ave sedentaria propia de llanuras cultivadas, con un marcado carácter estepario, aunque presenta cierta plasticidad ecológica, es decir, puede adaptarse a distintos hábitats, encontrándolas desde las llanuras cerealistas, hasta áreas de montaña sin cultivos, llegando a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar.

El hábitat óptimo estaría formado por mosaicos de cultivos en parcelas de tamaño medio (máximo 1 a 2 ha), con márgenes que combinaran distintos estratos vegetales, combinados con zonas baldías, arroyos, pastos y matorral. Normalmente, los cultivos y márgenes son zonas ricas en alimento, mientras que las zonas más espesas y el matorral constituyen el refugio para evitar su predación.

Alimentación.

A lo largo de todo el año predomina el consumo de semillas y frutos, y sólo en épocas de escasez se reduce. En invierno y primavera se consumen hojas y flores, y en septiembre predomina el consumo de raíces, mientras que los invertebrados están presentes en primavera y verano, pero nunca en representan un alto porcentaje en la dieta. Hay que tener presente, que el consumo está relacionado con los alimentos disponibles en la naturaleza y que, cuando es posible, la perdiz come exclusivamente granos y estos constituyen la base de su alimentación. En la alimentación de los pollos, el consumo de alimentos de origen animal es muy alto durante las dos primeras semanas se centran en este tipo de alimento, reduciéndose a partir de la tercera semana tal como se van desarrollando. Esto se debe a las mayores necesidades en proteínas existentes al inicio del crecimiento y su mayor digestibilidad, con respecto a las de origen vegetal.

Ciclo Biológico.

Al ser una especie sedentaria, la perdiz debe adaptar su ciclo biológico a los distintos recursos disponibles a lo largo del año. Este ciclo presenta un gradiente tanto latitudinal como altitudinal, de modo que el ciclo se inicia antes en la zona sur y a menor altitud, y más tarde en la zona norte y a mayor altitud.

La dinámica poblacional es la típica de un estratega de la “r”, es decir, alta productividad y alta mortalidad. Ambos valores absolutos tienen una alta varianza, en función principalmente de las condiciones meteorológicas del año, y de las fases del ciclo biológico que se explican a continuación:

Vida en pareja.

El inicio del proceso de celo de la perdiz roja comienza en los meses de enero y febrero, cuando en las ban­dadas de esta especie, los machos comienzan a cortejar a las hembras, iniciándose la formación de parejas. En esta época del año se producen numerosos y violentos combates entre los machos que buscan la posesión de las hembras. Todo ello desemboca en la disolución paulatina de los bandos invernales y la dispersión de los individuos desapareados. En ocasiones, una razón de sexos desequilibrada hacia los machos, puede provocar la formación de tríos poliándricos, produciéndose una competencia activa y agresiva por el apareamiento. Hacia finales de marzo, termina la consolidación de las parejas, y éstas comienzan la búsqueda del lugar idóneo para establecer el territorio de reproducción, en el cual comienza la construcción de uno o varios nidos.

La puesta.

La puesta comienza durante la mitad de abril hasta mayo. La pareja construye varios nidos escarbando en la tierra y recubriéndolos con hierbas secas y algunas plumas; de estos nidos la hembra elegirá uno para la puesta. La media del número de huevos para la primera puesta de la pareja oscila entre 12 y 18 unidades, de forma proporcional a los recursos del medio, pues un media rico en recursos permitirá llegar a la hembra con mejor condición corporal por lo que pondrá más huevos. Cuando la pareja es adulta y el hábitat lo propicia, se puede producir una puesta doble, en la que el macho incubará la primera puesta de ese año. Si el nido es atacado por algún tipo de depredador o se pierde la puesta por fuertes lluvias o granizo, la hembra realizará una puesta de restitución. Tanto las segundas puestas como las puestas de restitución tendrán menos huevos que la primera. En las puestas simples el macho puede cooperar o no en las tareas de incubación. La incubación dura de 21 a 23 días, dependiendo de la temperatura de incubación y de la humedad ambital. Según estudios entre un tercio y dos tercios de los nidos son en muchos casos predados o destruidos antes de la eclosión.

La forma de los huevos es ovoidea, redon­deada en los dos casquetes, con un fondo amarillento rojizo, salpicados de pequeñas manchas de color marrón oscuro. Estos huevos son de una notable consistencia, hecho que probablemente se encuentre vinculado con la escasa protección que les brinda el tosco nido en el que son incubados.

En poblaciones naturales, el ratio de sexos suele estar bastante equilibrado, es decir, el número de machos es muy similar al de hembras, aunque en los resultados de las cacerías suele encontrarse un ligero excedente de machos. Esta desproporción podría tener dos explicaciones: una mayor susceptibilidad de los machos a ser cazados (por lo que tal desproporción no existiría a priori o se desequilibraría a favor de las hembras tras la caza), y como segunda explicación estaría la posibilidad de que las hembras sufrieran una mayor mortalidad durante la nidificación o la mayor dispersión de hembras jóvenes en la disolución del bando invernal.

Fase del bando familiar.

Tras la eclosión, los pollitos que son nidífugos (como es habitual en las especies de aves que nidifican en el suelo, por el peligro que ello conlleva ante los predadores) comenzarán el aprendizaje con sus progenitores. El bando familiar puede estar formado por uno o dos adultos y sus consiguientes una o dos polladas. La mortandad de los pollitos, es importante pese al cuidado de sus progenitores, desapareciendo más de la mitad de los pollos durante el primer mes de vida, y hasta casi una cuarta parte más durante el segundo, según estudios.

Fase del bando invernal.

Al comienzo del otoño y conforme los recursos de alimentos se reducen, las perdices comienzan a agruparse en los bandos invernales, que se concentrarán a su vez en las zonas con mayor calidad de hábitat. El bando permanecerá agrupado de finales de septiembre a enero. Éste puede estar formado desde 4 hasta 25 individuos, indicándonos el estado de la población. Bandos pequeños señalan sobrepredación, mientras que los más numerosos corresponderán a zonas con escasez de recursos,
donde la tendencia al agrupamiento es mayor. Así, numerosos bandos intermedios de unos 8 ejemplares, indicarán una buena calidad de hábitat para la vida de la perdiz roja. Desde el otoño al final del invierno, las pérdidas oscilan del 50 al 70% de las aves; siendo entonces la mortalidad anual entorno al 70%, según estudios.

Muda.

Muda postnupcial completa, que suele estar terminada entre octubre y noviembre. La muda postjuvenil es parcial incluyendo todas las plumas del ave excepto las dos primarias más externas; suele terminar entre agosto y primeros de noviembre.

Sexo.

Macho:

Con manchas negras amplias y brillantes en la base del pico y collar; espolones en ambas patas, de aspecto compacto y con anchura en la base superior a cuatro escamas; anchura del tarso a nivel del espolón mayor de 8’6 mm.; longitud del ala mayor de 158 mm.

Hembra:

Con manchas negras más reducidas y de tono negro mate en la base del pico y collar; sin espolones, con espolones en una pata o en las dos, pero de aspecto puntiagudo y con anchura en la base inferior a cuatro escamas; anchura del tarso a nivel del espolón menor de 8’4 mm.; longitud del ala menor de 154 mm.

Los juveniles pueden sexarse a partir de los tres meses de edad, cuando comienza a desarrollarse el espolón en los machos.

Edad.

Pueden reconocerse 3 tipos de edad:

  1. Juveniles: Con plumaje pardo en sus partes superiores; partes inferiores ocre, sin barreado en los flancos; garganta blanca sin borde negro; pico pardo; patas rojo pálido.
  2. 1º año otoño/2º año primavera: Con plumaje de adulto pero conservan las dos primarias más externas sin cambiar, que tienen una mancha blanca en la punta: la mancha blanca de las primarias externas en postjuveniles puede ser pequeña o estar ausente por desgaste; comprobar la diferencia de tonalidad entre las plumas juveniles retenidas, más claras y desgastadas. y las mudadas).
  3. Adultos: Con todas las plumas del ala de la misma generación, con las dos primarias más externas de punta redondeada y sin mancha blanca.

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Actualizado el 3/6/2014 | §Permalink

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